Sporting Cristal demostró su vertiginosidad y absoluta solvencia tras derrotar por 3-1 a la San Martín, por la fecha 13 del Torneo Centenario. Los ´celestes´siempre demostraron su buen fútbol y explosión de la mitad del campo hacia adelante. La defensa bien estructurada y sólida, y la San Martín lo padeció, pero sí pudo penetrar en una ocasión la muralla que Cristal había impuesto. No obstante, no le alcanzó al cuadro ´santo´.
Foto: Fernando Rivero
Son las 10:30 de la mañana del sábado, hace frío, y los equipos ya salen al campo, formados y en total orden, con los árbitros adelante. La hinchada se hace sentir; uno más fuerte que el otro, pero no sé sabe si hay más hinchas de Cristal que de San Martín. Pero sí que habrá buen fútbol, como los que nos ofrece la mayoría de equipos del Torneo Centenario. Quizás el sintético no sea el mejor campo para disputar un partido de cuarenta minutos, pero ambos equipos saben que igual tienen que adaptarse a las condiciones de juego y continuar. Ya se saludan los capitanes, con el árbitro principal y jueces de línea, ganó Cristal.
De izquierda a derecha atacan los cerveceros que tienen a un gran arquero, constantemente levantando la voz y ordenándolos. Los extremos de Cristal son audaces y tienen facilidad para superar a los laterales de la San Martín. Ocasiones para los ´celestes´que no fueron eficaces los primeros diez minutos del partido. San Martín no se quedaba atrás, tenía buena recuperación y transición rápido del juego. Pero las constantes faltas paralizaban el buen juego que se estaba presenciando. La hinchada más eufórica que los entrenadores, y más aún si le pegaban a uno de los hijos de la mamá que estaba nerviosa en la grada.
La árbitra también demostraba autoridad en el campo. Si tenía que sacar amarilla, lo hacía, y si era roja, aún más. Cristal estuvo cerca de cambiar la paridad, pero, otra vez, la falta de eficacia no estuvo a su favor. Los santos no se dejaban y buscaban cualquier medio para evitar el brusco juego ofensivo que le propinaban los celestes. Los ataques de los de Cristal venían por los extremos, los laterales se proyectaban bien, y siempre generaban susto en el arco rival. Hasta que al minuto treinta, una falta dentro del área de la San Martín, luego de un buen amague del hábil jugador del Cristal, generó el penal y tan esperado tanto que lo convertiría el eufórico arquero y capitán Diego Enríquez, desquitándose con un fuerte grito y celebración de gol.
Desde ese momento, el partido fue controlado por Cristal. San Martín, en su desesperación, buscaba penetrar por cualquier sector del campo, pero el equipo celeste no perdía la concentración y la organización del once. Mientras San Martín adelantaba sus líneas, Cristal apelaba en ocasiones al juego duro y cortes comprometedores. Pero en partidos de Torneo Centenario o en general, en el fútbol, nunca se sabe. Los santos nunca desistieron, y a al último minuto del primer tiempo, Óscar Pinto puso el empate, tras una magnífica jugada por el último sector del campo, venció al portero y así se fueron al descanso, con los ánimos calmados para San Martín, pero frustrados por parte de Cristal, que no pudieron ampliar el marcador cuando tuvieron otras oportunidades.
El frío continuaba, era extraño que el sol salga, pero nunca fue así. Cada equipo fue con sus respectivos entrenadores, era hora de hidratarse y recibir los consejos de los psicólogos, fisioterapeutas o, quizás entre los mismos jugadores. Mientras los suplentes jugaban con la bocha en el campo, ambas hinchadas demostraban cierto nerviosismo, pero más fue la alegría, y la confianza que generaban a los jugadores. En el caso de los jugadores sub-15, el aspecto psicológico afecta mucho. Siempre habrá padres más eufóricos o disconformes que otros, y esa incomodidad también juega en contra del jugador. Claro, para eso hay psicólogos que los ayude a lidiar con eso. La madurez que ambos equipos demostraron en el campo tiene mucho que decir.
Transcurrido los quince minutos, ya era momento que los equipos salgan al campo. Ni bien la réferi hizo sentir el pitazo, ambos equipos salieron con agresividad y a proponer. Querían marcar la diferencia, querían anotar el segundo y asegurar el resultado. Faltaba mucho para que el partido acabara, pero la intensidad que Cristal y San Martín demostraban, era para aplaudir. En el transcurso del encuentro, Cristal fue absoluto poseedor del balón, y generaba mucho más que San Martín. Y los celestes no dejaron que los minutos sigan avanzando y Claudio Casas, por duplicado, a los cincuenta y dos y cincuenta y cuatro minutos, respectivamente, sentenciaría la goleada agónica. Felicidad total para el cuadro de Cristal y lamento para San Martín, que no aguantó el juego profundo que les propinaban. Quizás en los últimos diez minutos del segundo tiempo pudieron adelantarse, pero no fueron efectivos. Tres puntos importantes para Cristal, y un gran triunfo.
Desde ese momento, el partido fue controlado por Cristal. San Martín, en su desesperación, buscaba penetrar por cualquier sector del campo, pero el equipo celeste no perdía la concentración y la organización del once. Mientras San Martín adelantaba sus líneas, Cristal apelaba en ocasiones al juego duro y cortes comprometedores. Pero en partidos de Torneo Centenario o en general, en el fútbol, nunca se sabe. Los santos nunca desistieron, y a al último minuto del primer tiempo, Óscar Pinto puso el empate, tras una magnífica jugada por el último sector del campo, venció al portero y así se fueron al descanso, con los ánimos calmados para San Martín, pero frustrados por parte de Cristal, que no pudieron ampliar el marcador cuando tuvieron otras oportunidades.
El frío continuaba, era extraño que el sol salga, pero nunca fue así. Cada equipo fue con sus respectivos entrenadores, era hora de hidratarse y recibir los consejos de los psicólogos, fisioterapeutas o, quizás entre los mismos jugadores. Mientras los suplentes jugaban con la bocha en el campo, ambas hinchadas demostraban cierto nerviosismo, pero más fue la alegría, y la confianza que generaban a los jugadores. En el caso de los jugadores sub-15, el aspecto psicológico afecta mucho. Siempre habrá padres más eufóricos o disconformes que otros, y esa incomodidad también juega en contra del jugador. Claro, para eso hay psicólogos que los ayude a lidiar con eso. La madurez que ambos equipos demostraron en el campo tiene mucho que decir.
Transcurrido los quince minutos, ya era momento que los equipos salgan al campo. Ni bien la réferi hizo sentir el pitazo, ambos equipos salieron con agresividad y a proponer. Querían marcar la diferencia, querían anotar el segundo y asegurar el resultado. Faltaba mucho para que el partido acabara, pero la intensidad que Cristal y San Martín demostraban, era para aplaudir. En el transcurso del encuentro, Cristal fue absoluto poseedor del balón, y generaba mucho más que San Martín. Y los celestes no dejaron que los minutos sigan avanzando y Claudio Casas, por duplicado, a los cincuenta y dos y cincuenta y cuatro minutos, respectivamente, sentenciaría la goleada agónica. Felicidad total para el cuadro de Cristal y lamento para San Martín, que no aguantó el juego profundo que les propinaban. Quizás en los últimos diez minutos del segundo tiempo pudieron adelantarse, pero no fueron efectivos. Tres puntos importantes para Cristal, y un gran triunfo.

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